miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nº 13

Hace unos días me encontraba bastante lejos de España. Volví a experimentar el estar en tierras lejanas, rodeado de gente extraña con un lenguaje extraño, visitando ciudades y empapándome de otra cultura. A ratos acompañado, durante muchas horas solo. Ese tiempo a solas conmigo mismo me sirve para reflexionar, ver qué quiero de verdad y a quién echo de menos (y de más). Y también para completar cosas atrasadas.

Como dice el título de la entrada: encontré mi cosa nº13. Fin de la búsqueda, comienzo de la carrera. Hace un tiempo, quiero pensar que no mucho, escribí esta ENTRADA y andaba todavía buscando ese algo que de verdad me motivara a terminar la lista y poder comenzar la competición por hacer más cosas a tres años vista.

Me encontraba en Marken, Holanda. Es una pequeña porción de tierra en mitad de otra gran porción de agua. Allí viví uno de los momentos más mágicos de mi viaje... y acabé, como me había propuesto, junto al faro. No fue fácil llegar a la otra punta, pero lo conseguí. Y me felicito totalmente por haberlo intentado y logrado.

El paisaje era brutal. Voy a volver allí a bañarme disfrutando de las vistas, de la luz, de la naturaleza, del viento y del faro. Y a rememorar de la historia y las personas que me llevaron allí.

La carrera comienza... ¡YA!

domingo, 30 de octubre de 2011

Donka




Unas veces algo perdido, en otras demasiado encontrándome a mí mismo. No me ha dejado indiferente esta obra de "teatro", intercomillada porque considero que la experiencia que se lleva el espectador que acude al Teatro Compac Gran Vía gana algo más que ver teatro, ve algo más que teatro.

Supongo que conocer a uno de los actores no ayuda a ser objetivo ni a frenar algunos sentimientos de más, pero aún así considero que DONKA encierra un simbolismo bestial durante las casi dos horas de espectáculo. Los finales siempre tienen que ser buenos, suele ser el anzuelo que queda enganchado en aquellos que vamos a ver obras de teatro. En este caso, dejando de lado la gran capacidad de David Menes para los malabares y "vestirse" de clown, el momento final con la cama con ruedas, cambiándose las batas blancas, ocupando todo el escenario, aumentando la movilidad y velocidad por momentos... Un auténtico regalo para los ojos, oídos, pelos de punta y, sobre todo, el corazón.

Y es que el teatro, tiene algo que lo convierte en algo que no es teatro.

Ender 


David, ya puedo presumir de que un amigo actuó en uno de los grandes teatros de Gran Vía. Volveré a verte en Bilbao, de nuevo sentado en una butaca, maravillado con Donka y esperando a ese gran final.

jueves, 13 de octubre de 2011

Mensaje al futuro

No sólo yo, quizá otras 15 personas más han sufrido un momento de nostalgia muy grande hace unos días al abrir su buzón: una carta con, en mi caso, destinatario "Ender" y remitente "Ender".

Obviamente en esas comillas aparecía mi nombre real, pero la idea sigue siendo la misma: nos ha llegado a todos esa carta que escribimos hace 5 años a nosotros mismos, a nuestro yo del futuro. No os voy a engañar, aún no la he abierto y la tengo desde hace una semana aproximadamente. Recuerdo vagamente las cosas que me decía en ella hace tanto tiempo y no sé si estoy preparado para leerlas y descubrir que algunas no las he hecho... Otras por suerte sí.

¿Quién y por qué se escribe una carta a su yo del futuro? Aquel día que nos escribimos, pensando en la persona que seríamos o nos gustaría ser pasados 5 años, nos sonó y pareció bastante raro claro. Habíamos compartido durante casi un año una tarde juntos participando en un curso que nos permitiría abrirnos al mundo laboral/voluntario del ocio y tiempo libre. Recuerdo que me costó escribirme algo que sabría que leería mucho más tarde. Puse algo sobre varias personas, dos de ellas compañeras: una que o bien cortaba toda relación con ella o daba un gran paso adelante (a día de hoy, corté la relación con ella) y la otra que no fuese tonto y nunca la perdiese como amiga (a día de hoy... la perdí hace unos años pero trato de recuperarla).

Algo también de la carrera recuerdo haberme dicho... y algo acerca de no dejar las cosas para el final y hacerlo todo a su debido tiempo... Pero no sé si quiero recordar, no sé si quiero abrirla. Tengo miedo de no haber cumplido las expectativas y deseos de el Ender de hace 5 años, y ver que no he ido avanzando bien en el paso de los días de lo que teóricamente era mi ideal del yo.

Acabaré abriéndola. A vosotros, os invito a penséis que estáis ante una oportunidad igual... ¿Qué os diríais si fueseis capaces de mandaros una carta que os llegaría varios años después?

Ender